martes, 4 de noviembre de 2014

4 de noviembre

Empiezo a pensar que a algunas personas deberían enseñarles la diferencia entre atracción y amor. O tal vez sea yo quien se equivoque, pero creo que probablemente así entenderían la intensidad de unos sentimientos que han causado que tantas personas hayan gastado su vida tratando de describirlos en palabras.
Que no es que yo tenga miedo a sentir, es solo que intento no confundir las sensaciones con sentimientos, porque creo que las primeras siempre se terminan con la misma facilidad con la que llegan. Y con ello no estoy diciendo que un sentimiento no pueda llegar de una forma fugaz e inesperada, pero para mí, cuando se habla de sentimientos, se convierten en algo más duradero.
Que sí, que yo también me equivoco a veces. Solo a veces. Que tal vez solo se haya escondido mi lado sensible y el realista se encuentre en un punto álgido. Y que el otoño tal vez me recuerde a personas que trajeron consigo esos sentimientos y de los cuales me costó mucho desprenderme.
Pero te aseguro que para mi, si te hizo sentir algo, si sacaste algo bueno incluso de las partes malas, fue una experiencia que valió la pena. Sin ninguna duda.

domingo, 2 de noviembre de 2014

I could show you incredible things

Siempre me ha parecido increíblemente adorable como alguien es capaz de recordar esos pequeños detalles sobre ti. Cuando se toman su tiempo y esfuerzo para sorprenderte con cosas que tan siquiera recuerdas haberles contado, e incluso son capaces de usarlas en tu contra, para hacerte volver a ser tu mismo.
Recuerdo perfectamente el día en que agradecí tener en mi vida a alguien que recordaba detalles tan insignificantes sobre mí, que ni yo misma me había percatado de ellos. Y luego pensé que apenas tenía recuerdos anteriores a conocer a esa persona, y que tal vez me conocía más que yo misma.
Que sí, que suena cursi, y ese es uno de esos ejemplos en que escribo sobre amor hablando sobre amigos, pero dicen que solo debes hablar de aquello que conoces, y hay pocas cosas que conozca tanto como a ellos. 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Cuando asumas tus debilidades, nadie podrá usarlas en tu contra.

Me miró a los ojos y me dijo:
"Siempre me ha parecido enigmático y extraño el hecho de leer."
Vió la confusión en mis ojos y se explicó.
"Un gran autor dijo una vez "La historia es siempre un relato unilateral de los hechos", nadie va a contar nunca aquello malo que hizo en su pasado, o por lo menos esa es la regla general. Pero siempre, cuando lo cuentan, cuando lo escriben, le dan un perfil propio. Creo que esa es la parte que se transmite. No la historia en sí, sino su huella.
Soy una persona influenciable y no me avergüenzo de ello. Dejo que las emociones me afecten, que me cambien, porque sentir es una de las mejores partes de la vida.
Por eso mismo me encanta leer, porque nuestros ojos son capaces de ver distintos símbolos en un texto, de interpretarlos, de crear un escenario en nuestra mente. Y esa impresión será distinta en cada persona, pero mantendrá siempre misma esencia.
Esas impresiones, esos giros que se le puede dar a un mismo texto, a una misma historia, dependiendo del humor de cada persona y su situación, son los que hacen cualquier percepción mucho más intensa.
Y para mí, esa es una de las mejores sensaciones que pueden tenerse".
Guardé silencio durante unos segundos, observando el mar a nuestro alrededor. Finalmente, le pregunté:
"¿Vas a escribir sobre este momento?".

jueves, 4 de septiembre de 2014

4 de septiembre

Para mi, cuando imagino a una persona que quiero en mi vida -y no me refiero solo en el sentido romántico-, no me imagino su rostro o su carrera, me imagino como me siento cuando estoy con él/ella.
Alguien inconformista, ambicioso, o que lo sea almenos tanto como yo. Que me estremezca, y que sepa como hacerlo. Alguien que entienda que yo solo escriba dos puntos suspensivos, y no tres, sin explicación alguna. Que a pesar de no contar con un manual de vida, quiera improvisar con todas sus fuerzas como vivir.
Alguien que entienda que no me guste estar sola, pero que disfruto de un tiempo en que yo misma soy mi única compañía. Alguien que no necesite decir las cosas por instagram ni facebook, sino que sepa demostrarlos. Que entienda que me guste el mar -y también la montaña-, y que en ocasiones puedo ser muy indecisa. Que no soporto que se crean que soy una chica que solo ve pelis ñoñas. Que sepa lo que es sentir y que diga aquello que sienta.
Alguien que pueda ofrecerme la fuerza que me falta en algunos momentos. Que conozca a Nuria y también a N. Que entienda que puedo cometer errores, que puedo ver algo con mis propios ojos.. y sin embargo no creérmelo, que en ocasiones me rompo y en otras soy fuerte.
Alguien que consiga que perderme en sus ojos sea mi única forma de encontrarme (y ésto sí, va en el sentido más romántico que soy capaz de escribir).


lunes, 4 de agosto de 2014

Fuegos artificiales.

Ni siquiera recuerdo el día en que le conocí. Tal vez sea porque nunca pensé que se convertiría en una persona tan importante en mi vida, o simplemente porque hace tanto tiempo que no recuerdo esos pequeños detalles como son las fechas, pese a que normalmente les dé mucha importancia.
Tenía, tiene, los ojos más azules que he llegado a conocer. Y esa peculiar capacidad de poder sacar lo mejor y lo peor de mi.
Era de esa clase de personas que se compran un café en los días fríos con el único fin de calentarse las manos. Me enseñó que si no luchaba por lo que quería, no valía la pena llorar por aquello que había perdido y que en ocasiones lo que echas de menos son ciertos recuerdos, y no a la persona que aparece en ellos (y que confundir estos dos conceptos podía ser doloroso).
Tenía los ojos azules, muy azules, y verle me hacía pensar en que así debían ser aquellas personas sobre las que se escribían canciones. Impredecibles, dulces y catastróficas. Aquellas que agradeces tener en tu vida cuando te das cuenta de lo difícil que es despedirte de ellas, cuando recordarlas es tan fácil como saberse la letra de tu canción favorita.
Recuerdo que un dos de agosto me dijo "¿Sabes? Es curioso lo poco que valen las palabras cuando llegan demasiado tarde". Y tenía razón.

lunes, 7 de julio de 2014

XX

Hace unos días me entretuve en leer palabras que escribí hace tiempo. Gasté horas embriagándome de frases y sentimientos que ahora se me hacen lejanos. O cercanos, tal vez. Ni yo misma lo se.
Debo reconocer que me sentí confusa, emocionada y feliz. Todo a la vez. Y del mejor modo posible.
Traté de atrapar mis propios pensamientos, buscando alguna explicación lógica a tantos cambios en estos últimos doce meses, y me frustró no encontrar ningún razonamiento con sentido (aunque frustrarme tampoco tenga demasiado mérito).
En este último año han cambiado tantas cosas que a veces dudo sobre seguir siendo la misma persona de antes. O sobre si sigo siendo esa misma persona a pesar de no seguir igual.
Supongo que son cosas que pasan. Que maduras poco a poco y te das cuenta de repente, como casi en todo. Y cuando te das cuenta algo dentro de ti se rompe, o se enciende, depende de como quieras verlo.
He aprendido que solo si corres el riesgo de ir demasiado lejos, aprendes realmente donde están tus límites, hasta donde eres capaz de llegar, y no creo que eso sea malo, en absoluto. También he aprendido que si realmente algo no te importase tanto no perderías tiempo hablando de ello, escribiendo sobre ello o simplemente pensándolo. Que el hecho de que no entiendas algo no implica que esté mal. Que el tiempo es una excusa para alargar algo que sabes que va a terminar.
Y que madurar implica entender que no todas las historias tienen un final feliz, pero que ello no las despoja de haber sido una experiencia inolvidable.

Debo reconocer que he llegado a una conclusión que me ha hecho fascinarme conmigo misma: No tengo ni idea de lo que estoy haciendo en la mayoría de aspectos de mi vida.
Y es una sensación maravillosa.

viernes, 6 de junio de 2014

One day, we will be remembered.

Todavía recuerdo la primera vez que escribí un texto de amor sobre mis amigos, como la mayor parte de gente a mi alrededor se confundió.
Tal vez no fuese el mejor motivo para escribir aquellas palabras, o no fuese exactamente lo que sentía (y creo que ésto responde a la pregunta de si todo lo que escribo es lo que realmente siento), pero puedo asegurar que esa sensación inspiró algunas de las frases más bonitas que he tatuado alguna vez sobre un papel. Fueron palabras simples y sinceras, y eso es lo que importa.
En ocasiones, creo yo, no tiene porque estar todo justificado y planificado, no tiene porque ser todo blanco o negro. No tienes porque hablar solo sobre amor en el sentido más romántico de la palabra, en mi opinión tiene muchos más sentidos. Al igual que el hecho de que algo haya terminado no quita que fuese una experiencia realmente hermosa, porque hubo un tiempo en el que era exactamente lo que querías.
Y reconozco que hace un tiempo que ya no siento la necesidad de escribir del mismo modo que antes, que busco recordar sentimientos con mis palabras, o que escribir simplemente sirve para evitar que las pronuncie. Sin embargo, aún así, me sigue pareciendo una buena forma de expresarse.