No fue por ti.
Tampoco por mi.
Seamos realistas: ninguno de los dos éramos lo que el otro buscaba.
Fuimos dos personas que coincidimos en un momento determinado de nuestras vidas. No para quedarse, sino para avanzar. No para enamorarse, sino para aprender. Y a pesar de ello creamos algo tremendamente especial.
Yo, que nunca he entrado en convencionalismos moderno-sociales, en utilizar pronombres posesivos, ni tampoco he creído en poner etiquetas no necesarias cuando la realidad es fácilmente visible, puedo confirmar que he empezado a creer lo siguiente:
Fuiste aquello que se describe como un "chico puente".
Chico puente, dícese de aquél que marca un antes y un después. Al que nunca olvidarás pero con el que tampoco te quedarás, que se presenta en un momento de transición de tu vida y te acerca un paso -o dos- a la persona en que te convertirás en un futuro.
Pero, cariño, lo fuiste en la mejor de sus versiones.
sábado, 30 de noviembre de 2019
jueves, 23 de mayo de 2019
Superfluo. Que está de más.
Es complicado (re)definir mi vida después de ti.
Contemplar el vacío que han dejado los planes que teníamos.
Entender que echo más en falta los momentos contigo, que a ti.
¿Sabes? Siempre me ha parecido cómica la idea de no ser capaces de imaginar la vida sin una persona determinada, porque todo el mundo es prescindible. Lo difícil es asumir que, a pesar de poder vivir sin una persona, no queremos desprendernos de ella, o de aquello que conllevaba.
Pero seamos realistas: algunas personas te mienten para no perderte, y te pierden por mentirte.
Contemplar el vacío que han dejado los planes que teníamos.
Entender que echo más en falta los momentos contigo, que a ti.
¿Sabes? Siempre me ha parecido cómica la idea de no ser capaces de imaginar la vida sin una persona determinada, porque todo el mundo es prescindible. Lo difícil es asumir que, a pesar de poder vivir sin una persona, no queremos desprendernos de ella, o de aquello que conllevaba.
Pero seamos realistas: algunas personas te mienten para no perderte, y te pierden por mentirte.
miércoles, 24 de abril de 2019
Bonhomía
Hay personas por las que una lucha, rompe cadenas y mata a
dragones. Por quienes no habrá dudas, ni kilómetros capaces de separaros. Hay
personas por las que una se vuelve poeta, para intentar hacerlas inmortales.
Hay quienes te enseñan que es mejor querer bien, que querer
mucho, y que puedes llamar “casa” a todo lugar en que tu corazón se sienta
feliz.
Hay personas que son magia. Pero tú, amor mío; eres de aquellas que vuelven arte todo lo que tocan.
jueves, 28 de marzo de 2019
El después
Si tuviese que quedarme con una estación, sería primavera.
Si fuese un mes: no sería abril.
Si tuviese que vivir toda mi vida en el mismo lugar, escogería mil veces Mallorca (y una Roma).
Si tuviese que arrepentirme de algo, sería de aquellas cosas que no he hecho y he deseado hacer. De aquellos momentos en que he tomado una decisión sin escucharme a mi misma.
Si tuviese que escoger un sonido, sería el de las olas al chocar con las rocas. Rápido, fresco e inesperado.
Si tuviese que describirme completamente: no sería capaz.
Si fuese un mes: no sería abril.
Si tuviese que vivir toda mi vida en el mismo lugar, escogería mil veces Mallorca (y una Roma).
Si tuviese que arrepentirme de algo, sería de aquellas cosas que no he hecho y he deseado hacer. De aquellos momentos en que he tomado una decisión sin escucharme a mi misma.
Si tuviese que escoger un sonido, sería el de las olas al chocar con las rocas. Rápido, fresco e inesperado.
Si tuviese que describirme completamente: no sería capaz.
miércoles, 13 de marzo de 2019
Algo etéreo y efímero
Era una combinación indescriptible, exagerada y romántica, condenada a ser tan pasajera como intensa.
Hay ocasiones en que las palabras te golpean a la misma velocidad que un tren, y te dejan aturdido. No fue así en esta ocasión.
Consideré que era uno de los versos más sinceros que jamás había leído, tan real como aquella obra de Martín Casariego que seguía leyéndome todos los veranos desde los diez años.
Tan sincera como aquellos versos de "Diario de un descarrilamiento" en que confesaba que su nombre era antónimo y sinónimo de felicidad, dependiendo de los kilómetros que los separasen.
En ese momento entendí que algunas veces una relación es como una montaña rusa de la que sales embriagado de dopamina y serotonina, y vuelves a subirte en innumerables ocasiones. Sin pensar que tal vez es muy pronto y quizás no sea el momento de columpiaros a esas alturas.
Hay ocasiones en que las palabras te golpean a la misma velocidad que un tren, y te dejan aturdido. No fue así en esta ocasión.
Consideré que era uno de los versos más sinceros que jamás había leído, tan real como aquella obra de Martín Casariego que seguía leyéndome todos los veranos desde los diez años.
Tan sincera como aquellos versos de "Diario de un descarrilamiento" en que confesaba que su nombre era antónimo y sinónimo de felicidad, dependiendo de los kilómetros que los separasen.
En ese momento entendí que algunas veces una relación es como una montaña rusa de la que sales embriagado de dopamina y serotonina, y vuelves a subirte en innumerables ocasiones. Sin pensar que tal vez es muy pronto y quizás no sea el momento de columpiaros a esas alturas.
martes, 22 de enero de 2019
Too in love to think straight
Y ahí estábamos, borrachos de amor y de alcohol. Dándonoslo todo y nada a la vez.
Fantaseaba mientras sus ojos me sonreían y sus besos buscaban mis labios. Imaginando paseos por la playa en manga corta y en cualquier estación, sin saber si aquello duraría para siempre o tan solo una noche.
El amor es como una llama frágil, puede avivarse o consumirse en un instante.
Ese día comprendí que, si vas a dejarte la piel por alguien, que sea por quien sepa acariciarla.
viernes, 9 de noviembre de 2018
Lo que está claro es que las mejores personas llegan sin buscarlas
Me miró fijamente y preguntó "¿por qué escribes cosas bonitas sobre personas que te hicieron daño?" y no pude evitar reírme.
Le expliqué que no importa lo buena persona que seas. Que todos somos los malos en la historia de alguien. Que, por mucho que nos esforcemos, siempre le haremos daño a alguien y nos convertiremos en los malos de su historia.
- Así que disfruta de tu rol y al menos sé un villano memorable. Da cosas buenas que recordar y quédate en los momentos que alguien te necesite. Tal vez así en un futuro tengas una segunda oportunidad para solucionarlo.
- No creo en las segundas oportunidades.
- ¿Acaso has contado todas las oportunidades que te has dado a ti mismo?
Sonrió.
domingo, 29 de abril de 2018
She’s a proof that you can walk through hell and still be an angel.
Detrás de su risa había una historia que nunca entenderías.
Hablaba de libros con tanta pasión que no deseabas otra cosa que ser el personaje del que ella se había enamorado locamente.
Cuando la conocí me dijo “La felicidad es una opción, no un resultado. Nada ni nadie te hará feliz hasta que tu decidas serlo. La felicidad no llegará sola, solo puede provenir de ti”. Y tenía razón.
Mi lugar favorito al que ir cuando mi mente busca paz.
lunes, 26 de febrero de 2018
26 de febrero de 2018.
Muchas
personas no entienden en que consiste el verdadero “romance”.
Cualquiera
puede comprar flores, bombones o joyas, no veo apenas muestras de amor en eso.
Los
detalles verdaderamente románticos para mí, en la vida, son aquellas pequeñas
cosas que haces a diario para demostrar que alguien te importa y que piensas en
ellos.
Es
salir a cenar a su restaurante favorito o ir a ver aquella película que dijo
que le apetecía.
Es
la forma en que te cogen de la mano cuando saben que estás nerviosa, o cuando guardas
el último trozo de pastel por si le apetece comerlo.
Es
abrir una botella de vino un miércoles por la noche porquesí, porqueestamosvivos,
porquenecesitasunrespiro.
Es
ese mensaje sin causa a mitad del día para preguntar que tal tu mañana, decirle
a alguien que le echas de menos o para saber cómo llevas ese trabajo que tanto
te preocupa.
Es preocuparse por ti y por las personas que te importan, esa intención de formar parte de tu vida.
Es preocuparse por ti y por las personas que te importan, esa intención de formar parte de tu vida.
Un
detalle es esa parada de 5 minutos por estar cerca de tu zona, que consigue
cambiar tu humor y te alegra el día.
Es
poner su canción favorita en el coche, dejar que coma de tus patatas fritas,
decirle que está guapa/guapo sin maquillaje, con o sin corbata, con el pelo recogido
o a la salida del gimnasio.
Es
parar tu programa favorito para escuchar como le ha ido el día, reírte de sus
bromas o acompañar a esa persona a su coche para estar cinco minutos más en su
compañía.
Para
mi el amor, de cualquier clase, consiste en dar. El romance está en los pequeños
gestos.
domingo, 17 de diciembre de 2017
Domingo, 17 de diciembre
Con el tiempo he aprendido que los amores pueden llegar por sorpresa, o terminar en una noche. Y no por ello este último es menos especial.
Que el "nunca más" nunca se cumple, y el "para siempre" casi siempre termina.
Que sentir dolor es inevitable,
pero sufrir es opcional.
Que está bien luchar por alguien que te quiere, pero no para que alguien te quiera. Y que algunas personas no entienden esa diferencia.
Que el no tener una razón para quedarte, es una razón válida para irte -sin necesidad de justificarte-.
Que en ocasiones debes olvidarte de lo que sientes y recordar lo que mereces.
Que los grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos, y por el contrario, un desconocido alguien inseparable.
Que en ocasiones puedes mirar a alguien sin decir nada. Esa especie de nada que significa todo.
Y que tal vez algo no funcione, pero ver si funciona pueda ser la mayor aventura de tu vida.
Nadie sabe realmente lo que quiere hasta que lo tiene delante.
martes, 28 de noviembre de 2017
No te quedes con ganas. Quédate conmigo.
- ¿Que somos? - la escuché preguntar en voz baja.
Besé su frente y la abracé con fuerza.
- Todo - respondí -. Tu y yo somos todo.
Algunas veces desearía poder volver atrás en el tiempo.
No para cambiar nada,
sino para revivir determinados momentos.
domingo, 20 de agosto de 2017
Cafuné
Y de repente: tú. Con tus risas y tus miedos. Con tu particular forma de echar la cabeza para atrás cuando ríes a carcajadas. Ese modo en que consigues sacarme una sonrisa incluso en los momentos más duros.
Tú, con tu lista interminable de virtudes y defectos, y aquellas cualidades que, tras años en mi vida, sigo desconociendo.
Tú, que consigues que note tu ausencia. Que me recuerdas mis defectos y te ríes de ellos, y consigues que -sorprendentemente- no me enfade por ello.
Tú, y tus intentos de recomponerme cuando me rompo. Que haces que los lunes tengan un poco más de viernes, y que los problemas parezcan un poco menos amargos -como el café sin azúcar y tu manía de afirmar que es mejor-.
Que, sin saberlo (tampoco mintamos, ahora lo sabes), has conocido todos los rincones en que me escondo. Incluido éste.
Tú, que cambias todos mis planes y haces que me plantee logros más lejanos.
Que sí. Que no. Que tal vez y puede que nunca.
Tú, que tienes la capacidad de hacerme sentir como en casa a pesar de que todo parezca derrumbarse.
Y de repente tu. Y yo. Y cualquiera capaz de hacer sentir a otro. Que sumas y no restas. Que consigues mejorar(me) día a día.
Gracias.
Tú. Ese poema que jamás osaré escribir.
viernes, 23 de junio de 2017
Dicen que la risa lo cura todo, pero en realidad te sana quien te la provoca.
Nos pasamos toda la vida preocupándonos sobre el futuro, planeándolo, tratando de predecirlo e imaginando donde nos llevará el destino. Pero el futuro siempre cambia. El futuro es el hogar de nuestros mayores miedos y esperanzas llenas de locura.
Pero una cosa es segura,
que cuando realmente se muestre: el futuro no se parecerá a aquello
que habíamos imaginado.
Solo cuando pensamos que
hemos descubierto como funciona el mundo, el universo lo convierte
todo en un caos. Y es entonces cuando tenemos que improvisar.
Encontramos felicidad en los lugares más insospechados. Nos
encontramos a nosotros mismos volviendo a aquello que más nos
importa.
El universo es divertido
en ese sentido. En ocasiones es la forma de encontrar un camino de
vuelta exactamente al lugar al que pertenecemos, a un lugar seguro,
cálido y con aroma a hogar.
Aun así, todos queremos
lo mismo: tiempo.
Más tiempo para
levantarnos, tiempo para crecer, tiempo para olvidar, tiempo
para atrevernos a lanzarnos al vacío o cumplir nuestras aventuras
soñadas, tiempo para dedicar a ciertos aspectos o personas
determinadas en tu vida. Tiempo para vivir.
Creo que es importante
tomarte el tiempo necesario para decirle a la gente que te importa
cuanto les quieres, mientras todavía puedan oírte.
Eso es todo lo que
conseguirás. Momentos y recuerdos con las personas a las que
quieres. Y ellas seguirán con sus vidas, y tu querrás que ellas
sigan adelante, y te quedarás siempre con algo seguro, con esos
momentos.
Nadie nos advirtió que
echar de menos es el precio que tienen los buenos momentos.
sábado, 31 de diciembre de 2016
Bailarinas alrededor del mundo
Creo que no soy la única a la que el fin de año le pilla desprevenida. Y es por ello que siempre termino haciendo un balance de los últimos doce meses, aunque tal vez en esta ocasión puedan computarse como quince.
Es difícil admitir que tal vez éste haya sido uno de los años más caóticos y agridulces de mi vida, por estar plagado de momentos increíbles y otros que, a pesar de poder calificarse también de increíbles, no se han teñido de la misma clase de sentimientos.
Reconozco que debo agradecer a estos últimos meses el haberme enseñado a valorar el tiempo y a aprovecharlo con personas que merecen la pena. Por haberme hecho abrir los ojos sobre lo limitado que es nuestro tiempo, por haber traído a mi vida a personas maravillosas y haber redefinido el concepto de familia. Porque a veces tu "hogar" se convierte en una o varias personas, e independientemente del lugar en que te encuentres, te sientes como en casa.
En cuanto a esto último, gracias, 2016, por haberme permitido viajar a lugares maravillosos y conocer distintos escenarios en que vivir nuevas historias.
Este año he aprendido a mejorar y superarme, a llorar y liberarme, a reír, mentir (porque he mentido en más ocasiones de las que debería reconocer), vencer miedos y continuar a pesar de que la siguiente página de la historia no se asemejase a lo que había pensado. He comprendido que en ocasiones alcanzas tus metas en compañías distintas, y que es curioso descubrir que ello puede ser incluso mejor que lo que habías planeado.
He aprendido que perdonar consiste en guardar un cuchillo tras tu espalda y no usarlo para herir a otra persona que te haya hecho daño. Y también que, a pesar de que algunas personas no merezcan perdón alguno, eres suficientemente fuerte como para superarlo sin permitir que te cambien.
2016, gracias por haberme enseñado que en ocasiones los mejores recuerdos nacen de las peores ideas, y que el dolor que pueda provocarte una buena decisión es minúsculo en comparación a lo que te ha hecho sentir -porque puede que algo no sea fácil, pero no por ello deja de ser bueno-.
Creo que no soy la única a la que el fin de año le pilla desprevenida. Y es por ello que siempre termino preguntándome que espero en el próximo año, aunque a pesar de ser una persona de esas a quienes les gusta conocer el final de una historia, en el fondo sigo queriendo sorprenderme.
miércoles, 31 de agosto de 2016
Carta a mi yo futuro
Querida yo del futuro,
Me gustaría que invirtieses un poco de tu tiempo en mi, en ti misma, en la persona en que te has convertido y en quien solías ser.
Quiero pensar que algún día releerás esta carta, que dudarás de cuando o porqué la escribiste (reconozcámoslo, no será la primera ocasión en que te reencuentres con tus propias palabras y sonrías incrédula por no entender el motivo de las mismas), y sólo quiero decir al respecto que espero que recuerdes aquellos tiempos en los que tuviste que apoyar a las personas que te importaban (supongo que eso será suficiente).
No sé cuando ni con quien estarás leyendo ésto, pero necesito preguntarte algunas cosas, como si has viajado tanto como te gustaría, si sigues teniendo esas ganas de comerte el mundo -con todos y cada uno de sus rincones-, si se te eriza la piel con ciertas caricias y si estás rodeada de personas por las que valga la pena luchar.
Quiero saber si has aprendido a parar el tiempo para recordar los momentos importantes, a quitarte el reloj en los momentos que valía la pena vivir. Si has sentido alguna vez la necesidad de huir, y si lo has hecho. Si sigues siendo tan preguntona como en el momento en que escribiste estas palabras.
Si sigues encontrando placeres en cosas tan sencillas como un ataque de risa o una tarde de sofá en buena compañía.
Y, por encima de todas las anteriores, aunque sea una mezcla de éstas, si eres feliz, si has conseguido tus metas y has luchado contra aquellos que pretendían dificultarlas.
Ojalá hayas roto más veces a reír que a llorar, aunque ambos sean sentimientos por los que valga la pena hacerse añicos.
Dime que nadie te ha privado de nada -incluyéndote a ti misma en ese grupo-, y que has encontrado aquello que buscabas.
Llegados a este punto supongo que no hace falta que te recuerde las ganas de vivir que tenías, tus ganas de viajar, de sentirte segura, de luchar y de escribir. Ojalá sigan esas ganas en ti.
Se que se te hará raro que te escriba directamente, al igual que a mi en estos momentos. Soy tú con veintidós años y sólo pretendía hacerte recordar todos los momentos desde que escriba este texto hasta que tu lo leas (con la esperanza de que sigas siendo la misma persona, a pesar de que hayas cambiado con el tiempo).
Sin cera.
N
miércoles, 13 de julio de 2016
And end up dreaming instead of sleeping
Un gran escritor dijo una vez que siempre buscaba finales que merecieran una historia. Que cuando tenía un buen final, buscaba la historia adecuada.
Tal vez eso me haya pasado a mi en los últimos meses, que no encontraba un final sobre el que escribir, o que tal vez la historia nunca estuviese a la altura de ese final. Y no es que no tuviese nada que decir, sino que ya lo había dicho todo, o que no encontraba la forma adecuada de expresarme.
Hace un tiempo me preguntaron si me arrepentía de haberle dado importancia en mi vida a personas sobre las que había escrito y no pude evitar responder con una sonrisa. Nunca he sido partidaria de justificar mis decisiones ni de arrepentirme de ellas, si en algún momento he tomado decisiones ha sido por mi propia voluntad y no creo que sea correcto restar importancia a mis propios pensamientos (por ello intento, con todas mis fuerzas, no pensar en aquello que ya no puedo cambiar).
Las personas van y vienen. Algunas son como colillas de cigarrillos y otras como incendios forestales. Sobre esas personas he escrito, sobre los incendios forestales de mi vida, y creo que no hay mejor obsequio que recordar mediante palabras a alguien que te ha hecho crecer.
Tras veintidós años puedo afirmar que soy una persona que pasa página, pero que deja doblada la esquina. Me gusta recordar los momentos que han sido importantes en mi vida, aquellas situaciones que me han marcado o aquellas palabras o personas que han quedado gravadas en mi mente.
Cada día es una nueva oportunidad para convertirte en alguien nuevo, pero no debes olvidar qué te llevó a adoptar ese cambio. ¿Es esta la vida que quieres vivir?, ¿estás con la persona que realmente quieres?, ¿puedes ser una mejor versión de ti mismo?, ¿puedes ser más fuerte o apasionado en aquello que te importa?
Hazte las preguntas adecuadas, respira profundamente y decide.
sábado, 23 de abril de 2016
Abril
Y quizá podamos recorrer mil calles esta noche.
Sonreir a desconocidos.
Superar nuestro récord en chupitos de tequila.
Recordar aquellas veces en que el alcohol hizo que nos resultase difícil caminar. O como nuestras risas tampoco ayudaban a la situación.
Puede que las cosas hayan cambiado, e incluso que hayamos cambiado nosotros (porque todos lo hacemos, eso no puede negarse). Pero siempre quedarán en nuestras mentes esas noches interminables, esos días inolvidables, esas llamadas por el solo hecho de escucharnos la voz, esas lágrimas causadas por la risa y esas carcajadas que se iniciaron en un llanto.
Y siempre nos quedarán nuestras quinientas formas de revivirlo.
Esta copa va por ti, cariño, y por todas las que nos quedan por compartir.
No escribí el 17 de abril y no tengo excusa para ello, pero creo que es hora de crear nuevas fechas para recordar (y de dejar de odiar el mes de abril, aunque sea un poquito).
Sonreir a desconocidos.
Superar nuestro récord en chupitos de tequila.
Recordar aquellas veces en que el alcohol hizo que nos resultase difícil caminar. O como nuestras risas tampoco ayudaban a la situación.
Puede que las cosas hayan cambiado, e incluso que hayamos cambiado nosotros (porque todos lo hacemos, eso no puede negarse). Pero siempre quedarán en nuestras mentes esas noches interminables, esos días inolvidables, esas llamadas por el solo hecho de escucharnos la voz, esas lágrimas causadas por la risa y esas carcajadas que se iniciaron en un llanto.
Y siempre nos quedarán nuestras quinientas formas de revivirlo.
Esta copa va por ti, cariño, y por todas las que nos quedan por compartir.
No escribí el 17 de abril y no tengo excusa para ello, pero creo que es hora de crear nuevas fechas para recordar (y de dejar de odiar el mes de abril, aunque sea un poquito).
domingo, 3 de abril de 2016
3 de abril de 2016
No tenían demasiadas en común, por no decir que rara vez se ponían de acuerdo en algo.
Sus edades no coincidían, ni tampoco sus gustos musicales. Les costaba tener una misma opinión sobre algo, a pesar de intentar entender sus posiciones constantemente.
Él creía en los siempres, pero ella rara vez había conocido alguno.
Ella quería ser poeta, sin saber que en el fondo ella era un poema, y él encajaba en su vida como la rima perfecta.
Sus manos parecían haber sido hechas como piezas exactas para encajar una con otra, con los dedos enlazados y mirando hacia la misma dirección.
Un día él le preguntó: "Y nosotros, ¿qué somos?". "Un desastre", respondió, sonriente, "una mezcla dulce y desastrosa".
Cualquiera en su sano juicio se hubiese vuelto loco por ella.
domingo, 21 de febrero de 2016
Camouflage
Claro que ya no somos los mismos.
El tiempo y la distancia han hecho de las suyas: nos han convertido en personas distintas con futuros separados y una historia en común.
Nos han observado seguir caminos distintos, fracasar en algunos intentos y crecer con la mayoría de decisiones.
Y supongo que siempre es la misma historia. Te conviertes en un desconocido para alguien a quien conoces perfectamente. Porque su esencia no cambia, ni sus miedos, ni sus valores, pero te conviertes en un extraño (y a pesar de tener miles de cosas por decir, finges que nada importa).
Claro que los reencuentros son difíciles. Te obligan a afrontar situaciones arduas o frías. Te hacen recordar todo aquello que debería haber sido distinto. Te sorprendes a ti mismo pensando en como puedes sentir frío en los brazos que una vez te aportaron calor, en como ha desaparecido la confianza. Esa es la idea, justificarte en la distancia.
Claro que ya no somos los mismos, pero en ocasiones no puedo evitar pensar en lo que fue y no pudo, y en todo lo que podría haber sido.
(JP)
"La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros,
los de entonces,
ya no somos los mismos".
martes, 5 de enero de 2016
(Des)propósitos de año nuevo
Nunca se me ha dado bien escribir una lista de deseos para el próximo año, aunque la salud nunca ha faltado en mis propósitos.
No he conseguido calmar mi carácter, sigo siendo tan ambiciosa, cabezota e inconformista como en estos últimos 21 años, y no creo que sea algo malo. Son aspectos que me caracterizan, y ello no implica que no sea considerada y atenta.
He intentado convertirme en una mejor versión de mi misma. Y no estoy muy segura de haberlo conseguido en todos los aspectos.
A veces pienso en todas las oportunidades que dejamos pasar, en todos aquellos aspectos que deberíamos reprocharnos. Y hoy por hoy no soy capaz de reprocharme nada. Todo ha ocurrido por una razón, y si en su día tomé una decisión determinada, fue porque la consideré correcta.
Este año ha estado teñido de cambios (como todos, supongo) que han cambiado mi vida de forma interna, y la de las personas que más me importan.
Algunas personas me han definido como "fría", mientras que otras han dicho que siempre he sido de demostrar el afecto y cariño que tengo por la gente.
Es cómico como personas que creen conocerte te definen de formas tan distintas. Supongo que porque no conocen todas tus facetas, o porque creen conocerte sin dar tiempo a que quieras dejarte conocer.
Me he equivocado (y lo repito para demostrar que no lo escondo ni me avergüenzo de ello), al igual que todos.
Me ha dado un vuelco el corazón por razones que consideraba absurdas, haciéndome comprender a mi misma que algo/alguien me importaba más de lo que creía.
He llorado por razones difíciles de explicar, y he reído en todos aquellos momentos en que mi cuerpo me lo ha pedido. Me he enamorado de lugares mágicos que, desde ese momento, formarán parte de mis recuerdos; y me he reenamorado de lugares que ya había conocido y de citas que ya había leído.
He sonreído a personas aleatorias en la calle esperando, de algún modo, contribuir a que su día fuese mejor.
He extrañado a personas que están lejos de mi, y no tengo intención de dejar de hacerlo.
He crecido como persona, supongo. Cambiando parte de mi, pero siendo la misma persona.
He demostrado que soy incapaz de hacer una lista de propósitos de año nuevo, porque prefiero no hacer promesas que deba obligarme a cumplir, y porque la mayoría de nosotros seguimos creciendo como personas a pesar de cometer errores, siempre que sigamos luchando por aquello que queremos. Y eso es lo que importa.
Eso sí, salud que no falte.
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