domingo, 29 de abril de 2018

She’s a proof that you can walk through hell and still be an angel.

Detrás de su risa había una historia que nunca entenderías.

Hablaba de libros con tanta pasión que no deseabas otra cosa que ser el personaje del que ella se había enamorado locamente.

Cuando la conocí me dijo “La felicidad es una opción, no un resultado. Nada ni nadie te hará feliz hasta que tu decidas serlo. La felicidad no llegará sola, solo puede provenir de ti”. Y tenía razón.

Era Es de esa clase de personas que solo aparecen una vez en la vida.

Mi lugar favorito al que ir cuando mi mente busca paz.

lunes, 26 de febrero de 2018

26 de febrero de 2018.


Muchas personas no entienden en que consiste el verdadero “romance”.
Cualquiera puede comprar flores, bombones o joyas, no veo apenas muestras de amor en eso.
Los detalles verdaderamente románticos para mí, en la vida, son aquellas pequeñas cosas que haces a diario para demostrar que alguien te importa y que piensas en ellos.
Es salir a cenar a su restaurante favorito o ir a ver aquella película que dijo que le apetecía.
Es la forma en que te cogen de la mano cuando saben que estás nerviosa, o cuando guardas el último trozo de pastel por si le apetece comerlo.
Es abrir una botella de vino un miércoles por la noche porquesí, porqueestamosvivos, porquenecesitasunrespiro.
Es ese mensaje sin causa a mitad del día para preguntar que tal tu mañana, decirle a alguien que le echas de menos o para saber cómo llevas ese trabajo que tanto te preocupa.
Es preocuparse por ti y por las personas que te importan, esa intención de formar parte de tu vida.
Un detalle es esa parada de 5 minutos por estar cerca de tu zona, que consigue cambiar tu humor y te alegra el día.
Es poner su canción favorita en el coche, dejar que coma de tus patatas fritas, decirle que está guapa/guapo sin maquillaje, con o sin corbata, con el pelo recogido o a la salida del gimnasio.
Es parar tu programa favorito para escuchar como le ha ido el día, reírte de sus bromas o acompañar a esa persona a su coche para estar cinco minutos más en su compañía.
Para mi el amor, de cualquier clase, consiste en dar. El romance está en los pequeños gestos.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Domingo, 17 de diciembre

Con el tiempo he aprendido que los amores pueden llegar por sorpresa, o terminar en una noche. Y no por ello este último es menos especial.
Que el "nunca más" nunca se cumple, y el "para siempre" casi siempre termina.
Que sentir dolor es inevitable,
pero sufrir es opcional.
Que está bien luchar por alguien que te quiere, pero no para que alguien te quiera. Y que algunas personas no entienden esa diferencia.
Que el no tener una razón para quedarte, es una razón válida para irte -sin necesidad de justificarte-.
Que en ocasiones debes olvidarte de lo que sientes y recordar lo que mereces.
Que los grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos, y por el contrario, un desconocido alguien inseparable.
Que en ocasiones puedes mirar a alguien sin decir nada. Esa especie de nada que significa todo.
Y que tal vez algo no funcione, pero ver si funciona pueda ser la mayor aventura de tu vida.


Nadie sabe realmente lo que quiere hasta que lo tiene delante.

martes, 28 de noviembre de 2017

No te quedes con ganas. Quédate conmigo.

- ¿Que somos? - la escuché preguntar en voz baja.
Besé su frente y la abracé con fuerza.
- Todo - respondí -. Tu y yo somos todo.

Algunas veces desearía poder volver atrás en el tiempo. 

No para cambiar nada, 
sino para revivir determinados momentos.



domingo, 20 de agosto de 2017

Cafuné

Y de repente: tú. Con tus risas y tus miedos. Con tu particular forma de echar la cabeza para atrás cuando ríes a carcajadas. Ese modo en que consigues sacarme una sonrisa incluso en los momentos más duros.
Tú, con tu lista interminable de virtudes y defectos, y aquellas cualidades que, tras años en mi vida, sigo desconociendo.
Tú, que consigues que note tu ausencia. Que me recuerdas mis defectos y te ríes de ellos, y consigues que -sorprendentemente- no me enfade por ello.
Tú, y tus intentos de recomponerme cuando me rompo. Que haces que los lunes tengan un poco más de viernes, y que los problemas parezcan un poco menos amargos -como el café sin azúcar y tu manía de afirmar que es mejor-.
Que, sin saberlo (tampoco mintamos, ahora lo sabes), has conocido todos los rincones en que me escondo. Incluido éste.
Tú, que cambias todos mis planes y haces que me plantee logros más lejanos.
Que sí. Que no. Que tal vez y puede que nunca.
Tú, que tienes la capacidad de hacerme sentir como en casa a pesar de que todo parezca derrumbarse.

Y de repente tu. Y yo. Y cualquiera capaz de hacer sentir a otro. Que sumas y no restas. Que consigues mejorar(me) día a día.
Gracias.



Tú. Ese poema que jamás osaré escribir.

viernes, 23 de junio de 2017

Dicen que la risa lo cura todo, pero en realidad te sana quien te la provoca.


Nos pasamos toda la vida preocupándonos sobre el futuro, planeándolo, tratando de predecirlo e imaginando donde nos llevará el destino. Pero el futuro siempre cambia. El futuro es el hogar de nuestros mayores miedos y esperanzas llenas de locura.
Pero una cosa es segura, que cuando realmente se muestre: el futuro no se parecerá a aquello que habíamos imaginado.

Solo cuando pensamos que hemos descubierto como funciona el mundo, el universo lo convierte todo en un caos. Y es entonces cuando tenemos que improvisar. Encontramos felicidad en los lugares más insospechados. Nos encontramos a nosotros mismos volviendo a aquello que más nos importa.
El universo es divertido en ese sentido. En ocasiones es la forma de encontrar un camino de vuelta exactamente al lugar al que pertenecemos, a un lugar seguro, cálido y con aroma a hogar.

Aun así, todos queremos lo mismo: tiempo.
Más tiempo para levantarnos, tiempo para crecer, tiempo para olvidar, tiempo para atrevernos a lanzarnos al vacío o cumplir nuestras aventuras soñadas, tiempo para dedicar a ciertos aspectos o personas determinadas en tu vida. Tiempo para vivir.

Creo que es importante tomarte el tiempo necesario para decirle a la gente que te importa cuanto les quieres, mientras todavía puedan oírte.
Eso es todo lo que conseguirás. Momentos y recuerdos con las personas a las que quieres. Y ellas seguirán con sus vidas, y tu querrás que ellas sigan adelante, y te quedarás siempre con algo seguro, con esos momentos.


Nadie nos advirtió que echar de menos es el precio que tienen los buenos momentos.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Bailarinas alrededor del mundo

Creo que no soy la única a la que el fin de año le pilla desprevenida. Y es por ello que siempre termino haciendo un balance de los últimos doce meses, aunque tal vez en esta ocasión puedan computarse como quince.
Es difícil admitir que tal vez éste haya sido uno de los años más caóticos y agridulces de mi vida, por estar plagado de momentos increíbles y otros que, a pesar de poder calificarse también de increíbles, no se han teñido de la misma clase de sentimientos.
Reconozco que debo agradecer a estos últimos meses el haberme enseñado a valorar el tiempo y a aprovecharlo con personas que merecen la pena. Por haberme hecho abrir los ojos sobre lo limitado que es nuestro tiempo, por haber traído a mi vida a personas maravillosas y haber redefinido el concepto de familia. Porque a veces tu "hogar" se convierte en una o varias personas, e independientemente del lugar en que te encuentres, te sientes como en casa.
En cuanto a esto último, gracias, 2016, por haberme permitido viajar a lugares maravillosos y conocer distintos escenarios en que vivir nuevas historias.

Este año he aprendido a mejorar y superarme, a llorar y liberarme, a reír, mentir (porque he mentido en más ocasiones de las que debería reconocer), vencer miedos y continuar a pesar de que la siguiente página de la historia no se asemejase a lo que había pensado. He comprendido que en ocasiones alcanzas tus metas en compañías distintas, y que es curioso descubrir que ello puede ser incluso mejor que lo que habías planeado.
He aprendido que perdonar consiste en guardar un cuchillo tras tu espalda y no usarlo para herir a otra persona que te haya hecho daño. Y también que, a pesar de que algunas personas no merezcan perdón alguno, eres suficientemente fuerte como para superarlo sin permitir que te cambien.

2016, gracias por haberme enseñado que en ocasiones los mejores recuerdos nacen de las peores ideas, y que el dolor que pueda provocarte una buena decisión es minúsculo en comparación a lo que te ha hecho sentir -porque puede que algo no sea fácil, pero no por ello deja de ser bueno-.

Creo que no soy la única a la que el fin de año le pilla desprevenida. Y es por ello que siempre termino preguntándome que espero en el próximo año, aunque a pesar de ser una persona de esas a quienes les gusta conocer el final de una historia, en el fondo sigo queriendo sorprenderme.