domingo, 20 de agosto de 2017

Cafuné

Y de repente: tú. Con tus risas y tus miedos. Con tu particular forma de echar la cabeza para atrás cuando ríes a carcajadas. Ese modo en que consigues sacarme una sonrisa incluso en los momentos más duros.
Tú, con tu lista interminable de virtudes y defectos, y aquellas cualidades que, tras años en mi vida, sigo desconociendo.
Tú, que consigues que note tu ausencia. Que me recuerdas mis defectos y te ríes de ellos, y consigues que -sorprendentemente- no me enfade por ello.
Tú, y tus intentos de recomponerme cuando me rompo. Que haces que los lunes tengan un poco más de viernes, y que los problemas parezcan un poco menos amargos -como el café sin azúcar y tu manía de afirmar que es mejor-.
Que, sin saberlo (tampoco mintamos, ahora lo sabes), has conocido todos los rincones en que me escondo. Incluido éste.
Tú, que cambias todos mis planes y haces que me plantee logros más lejanos.
Que sí. Que no. Que tal vez y puede que nunca.
Tú, que tienes la capacidad de hacerme sentir como en casa a pesar de que todo parezca derrumbarse.

Y de repente tu. Y yo. Y cualquiera capaz de hacer sentir a otro. Que sumas y no restas. Que consigues mejorar(me) día a día.
Gracias.



Tú. Ese poema que jamás osaré escribir.

viernes, 23 de junio de 2017

Dicen que la risa lo cura todo, pero en realidad te sana quien te la provoca.


Nos pasamos toda la vida preocupándonos sobre el futuro, planeándolo, tratando de predecirlo e imaginando donde nos llevará el destino. Pero el futuro siempre cambia. El futuro es el hogar de nuestros mayores miedos y esperanzas llenas de locura.
Pero una cosa es segura, que cuando realmente se muestre: el futuro no se parecerá a aquello que habíamos imaginado.

Solo cuando pensamos que hemos descubierto como funciona el mundo, el universo lo convierte todo en un caos. Y es entonces cuando tenemos que improvisar. Encontramos felicidad en los lugares más insospechados. Nos encontramos a nosotros mismos volviendo a aquello que más nos importa.
El universo es divertido en ese sentido. En ocasiones es la forma de encontrar un camino de vuelta exactamente al lugar al que pertenecemos, a un lugar seguro, cálido y con aroma a hogar.

Aun así, todos queremos lo mismo: tiempo.
Más tiempo para levantarnos, tiempo para crecer, tiempo para olvidar, tiempo para atrevernos a lanzarnos al vacío o cumplir nuestras aventuras soñadas, tiempo para dedicar a ciertos aspectos o personas determinadas en tu vida. Tiempo para vivir.

Creo que es importante tomarte el tiempo necesario para decirle a la gente que te importa cuanto les quieres, mientras todavía puedan oírte.
Eso es todo lo que conseguirás. Momentos y recuerdos con las personas a las que quieres. Y ellas seguirán con sus vidas, y tu querrás que ellas sigan adelante, y te quedarás siempre con algo seguro, con esos momentos.


Nadie nos advirtió que echar de menos es el precio que tienen los buenos momentos.