lunes, 4 de agosto de 2014

Fuegos artificiales.

Ni siquiera recuerdo el día en que le conocí. Tal vez sea porque nunca pensé que se convertiría en una persona tan importante en mi vida, o simplemente porque hace tanto tiempo que no recuerdo esos pequeños detalles como son las fechas, pese a que normalmente les dé mucha importancia.
Tenía, tiene, los ojos más azules que he llegado a conocer. Y esa peculiar capacidad de poder sacar lo mejor y lo peor de mi.
Era de esa clase de personas que se compran un café en los días fríos con el único fin de calentarse las manos. Me enseñó que si no luchaba por lo que quería, no valía la pena llorar por aquello que había perdido y que en ocasiones lo que echas de menos son ciertos recuerdos, y no a la persona que aparece en ellos (y que confundir estos dos conceptos podía ser doloroso).
Tenía los ojos azules, muy azules, y verle me hacía pensar en que así debían ser aquellas personas sobre las que se escribían canciones. Impredecibles, dulces y catastróficas. Aquellas que agradeces tener en tu vida cuando te das cuenta de lo difícil que es despedirte de ellas, cuando recordarlas es tan fácil como saberse la letra de tu canción favorita.
Recuerdo que un dos de agosto me dijo "¿Sabes? Es curioso lo poco que valen las palabras cuando llegan demasiado tarde". Y tenía razón.

12 comentarios:

  1. Tremendo. Tremendo es volver al blog y leer cosas así.
    Su frase tiene mucho sentido y mucha razón pero también es realmente curioso como los sentimientos por mucho que las palabras lleguen tarde no cambian hasta después de mucho tiempo.

    Un beso muy fuerte N. Me alegro de volver aquí y leer cosas maravillosas como esta entrada.

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  2. Es de ese tipo de textos que te dejan sin respiración, y eso es difícil tratándose de textos.
    Me ha encantado volver a leerte ^^.
    Muchos besos desde lecturasilenciosas.blogspot.com

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  3. hola bonitaa! Me a encantado, tal y como las escrito lo que me a llegado a transmitir y todas las verdades que dice. Son tan duras como ciertas y la ulima frase a sido ya el remate del texto. un besitoo y gracias por textos como estos me has ayudado un poco mas a aclar mis dudas

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  4. No siempre nos cruzamos con "esa persona" que tiene la capacidad de sacar lo mejor y peor de una... Pero la vida tiene esos instantes, en donde nos cambia para siempre. Me encantó leerte N...
    Un beso.

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  5. WOW.
    Me parece que conocer a esa clase de personas que describes es una de las mejores cosas que te pueden pasar. Porque te enseñan, ¿sabes?
    Me gusta mucho como sus ojos azules, su peculiar manera, te hacen verlo todo de ese modo.
    Es fantástico hasta el final.
    Rompe con todos los esquemas.
    Un besazo

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  6. Hola!! Confieso que es la primera vez que te leo... y es genial!, acabas de ganar otra seguidora!! :-)

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  7. Qué bonito escribes, y que maravilloso es conocer a esa clase de personas que marcan tu existencia...

    Saludos desde http://escribiendomilhistorias.blogspot.com.es/

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  8. En efecto, hay un momento para todo, incluso para las palabras. Hay veces que olvidamos el poder que tienen y lo útiles que resultan bien utilizadas...
    un besoo!

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  9. Y me gustaría contar las veces que he confundido echar de menos recuerdos con echar de menos a quien aparece en ellos. Porque me gustaría saber cuantas veces he sido gilipollas, sinceramente. O para prometerme a mí misma que después de tantas veces ya no tropezaré con esa piedra, sabiendo que no lo voy a cumplir. A veces, parece que nos gusta sufrir.
    Una entrada profunda y perfecta.
    Buscando su silueta en las nubes en http://albordedetucama.blogspot.com
    M.

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  10. Disculpa la tardanza, Nuria. Quisiera decirte que me ha gustado mucho esta entrada, y que la frase final sencillamente es una delicia. Siempre es un placer bajar a la realidad para leerte. Me hace bien.

    Te mando un gran abrazo.

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